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El nuevo rol de las fuerzas armadas

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EL NUEVO ROL DE LAS FUERZAS ARMADAS

 

Como producto de la determinación de nuevas amenazas en Sud América se han generado necesidades obligatorias para que los Estados diseñen estrategias de cambio de los roles en sus Fuerzas Armadas, considerando criterios de acción conjunta de sus componentes terrestres, navales y aéreos para adquirir nuevas capacidades en términos de personal, organización, procesos, tecnología y funciones.

 

Los especialistas en estudios estratégicos coinciden en señalar que, de acuerdo a las concepciones clásicas, del rol de las Fuerzas Armadas tienen un único asidero que es la seguridad y esto se refiere a lo relacionado con el uso de la fuerza, como identificarlo, impedirlo, resistirlo, o como usarla o amenazar con usarla. Es decir, comprende los problemas fundamentales de la guerra y la paz y está directamente relacionado con la existencia del Estado1. Sin duda, este concepto de seguridad internacional que se refiere a la relación entre los Estados es valedero para explicar el concepto de seguridad hemisférica, debido a que en términos sencillos sólo se está limitando esta relación al ámbito del hemisferio occidental y específicamente a los Estados sudamericanos.

 

En las últimas décadas, el debate de seguridad regional se amplió, incorporando categorías como seguridad cooperativa, seguridad social, seguridad global, seguridad humana y seguridad democrática. De esta manera, el tema de seguridad, pasa de una visión estrictamente internacional a una visión amplia, multidimensional y muy ligada a la nueva visión de la comunidad internacional, que defienden las organizaciones internacionales como la ONU en el ámbito mundial, la OEA en esta parte del hemisferio y el MERCOSUR y la CAN en América del Sur.

 

Como producto de los acuerdos que los países han suscrito, existe la percepción mayoritaria de una pérdida de autonomía de los Estados y plena conciencia de la necesidad de establecer mecanismos de cooperación que permitan enfrentar de manera articulada y coordinada a las amenazas transnacionales, pese a que cada Estado tiene el pleno derecho de establecer sus prioridades en función a su propia realidad y quizá esta visión individual constituya el principal obstáculo para implementar los acuerdos de cooperación que se establecen en diferentes foros regionales.

 

En la Cumbre de Presidentes de Brasilia en 1999, se estableció el compromiso de crear un espacio sudamericano de integración y paz que se erigiría sobre cinco pilares: cooperación política, fortalecimiento de la democracia, lucha contra las drogas, integración económica y establecimiento de un área de libre comercio regional3. En el año 2005 en la cumbre de Presidentes realizada en la ciudad del Cuzco- Perú se acordó conformar la Comunidad Sudamericana de Naciones.

 

Sin duda, estas son muestras claras de la conciencia de los líderes políticos de la importancia de la unidad subregional y la interdependencia de los conceptos de seguridad y desarrollo, sin embargo, también es notorio que estas buenas intenciones se mantienen en el plano declarativo y la realidad nos muestra que aún somos incapaces de operacionalizar estos acuerdos e iniciar un proceso pleno de integración subregional.

 

El Centro de Altos Estudios Nacionales del Perú, conceptualiza el Desarrollo Nacional como el proceso de creación, ampliación o incremento racional, sostenido y sustentable de las condiciones económicas, sicosociales, políticas, científica tecnológica y militares, etc., que permitan alcanzar crecientes niveles de Bienestar General.

 

El incremento racional, sostenido y sustentable de las condiciones económicas consiste en realizar un uso racional de los recursos naturales y en una distribución equitativa de la riqueza, sin poner en peligro las posibilidades de mejorar la calidad de vida de las futuras generaciones.

 

El incremento racional de las condiciones políticas consiste en elevar la calidad de la democracia mediante la consolidación del estado de derecho y la estabilidad jurídica, como medio fundamental para garantizar la gobernabilidad

 

El incremento racional de las condiciones sociales consiste en el fortalecimiento de la familia, el acceso generalizado a la educación, la nutrición y la salud para garantizar la igualdad de oportunidades para la sociedad en su conjunto.

 

El incremento racional de las condiciones científicas tecnológicas consiste en favorecer el desarrollo en todos los campos de la actividad nacional, mediante la inversión en ciencia, tecnología e investigación y el fomento de la innovación.

 

El incremento racional de las condiciones militares consiste en garantizar un nivel adecuado de disuasión para evitar o contrarrestar las amenazas que pudieran poner en riesgo la supervivencia y vigencia del Estado Nación.

 

En síntesis, el Desarrollo Nacional se alcanzará mediante la creación de las condiciones sociales, políticas, económicas, científicas-tecnológicas y militares, que posibiliten que la persona humana se desenvuelva armónicamente, de modo que le permita la plena expansión de sus facultades; ello demanda la necesidad de incrementar la capacidad que tiene el hombre, no sólo para trasformar la realidad que le circunda, sino también para transformarse a sí mismo; por tanto, la finalidad del desarrollo deberá atender los requerimientos propios de la naturaleza de la persona humana y de las condiciones que debe reunir su existencia; para tal efecto es necesario que las Fuerzas armadas asuman nuevos roles, para que con el potencial humano e institucional que poseen, contribuyan a la consecución de los objetivos del estado y del desarrollo nacional.

 

Después del fin de la denominada Guerra Fría, es indudable que el mundo cambió. Esto originó que los Estados replantearan sus políticas en los diferentes campos de la actividad humana y el campo de la Defensa, no fue la excepción. Desaparecida la amenaza potencial del comunismo internacional y coincidentemente la continuación de los diferentes procesos de consolidación democrática en América Latina, originó el interés prioritario de los Estados por hacer más eficaces sus modelos económicos mediante la aplicación de políticas macroeconómicas cuyo denominador común era la disciplina fiscal, control de la inflación, políticas de privatizaciones para minimizar la intervención del Estado, reducción de los gastos de defensa e incremento de las exportaciones mediante la apertura de nuevos mercados.

 

Independientemente de la discusión del éxito o no del llamado modelo neoliberal aplicado por la mayoría de los Estados Latinoamericanos, es razonable reflexionar si sólo bastan alentadores índices macroeconómicos como el crecimiento del PIB, control de la inflación, incremento espectacular de las exportaciones, cuando por otro lado observamos que se mantienen los altos niveles de pobreza, continuamos siendo la región con mayor inequidad a nivel mundial y de manera general un elevado porcentaje de nuestra población sufre las consecuencias de la ineficiencia de los Estados para superar los serios problemas sociales, particularmente en salud, educación, vivienda y falta de generación de empleo.

 

En este contexto, con la aparición o mejor dicho con nuestra nueva percepción de los principales riesgos a la seguridad hemisférica como la pobreza, migración y desastres naturales a consecuencia del calentamiento global y el resurgimiento de amenazas como el terrorismo, narcotráfico, delincuencia organizada transnacional, tráfico de armas, trata de personas, lavado de dinero y otras, condicionaron la aceleración de los procesos de cambios en las Fuerzas Armadas de América Latina y en el caso especifico del trabajo de investigación, de los países de América del Sur.

 

Sin embargo, todo proceso de cambio ordenado requiere un planeamiento estratégico para configurar un modelo adecuado que responda a los intereses nacionales u objetivos estratégicos planteados, evaluando todas las variables que intervienen directamente o influyen en el proceso, así como el establecimiento de una visión a largo plazo y la determinación de metas que se irán alcanzando progresivamente en determinado periodo de tiempo.

 

El planeamiento estratégico debe ser realista y en este sentido, el financiamiento del proyecto será un factor limitante, dado el deprimente panorama social que exige la mayor atención del Estado para revertir o por lo menos disminuir los altos índices negativos referentes al aspecto social, que por el gran porcentaje de la población que involucra, se constituye en una potencial fuente de conflictos sociales que podrían derivar en factores críticos que afecten la gobernabilidad en los países de América del Sur, como es el caso típico de Bolivia.

 

En este contexto, los procesos de cambios en los roles de las Fuerzas Armadas de los países de América del Sur, se reducen a documentos como la formulación de los Libros Blancos de la Defensa Nacional y a intenciones difícilmente alcanzables por las carencias presupuestales en la mayoría de países, que de alguna manera origina procesos de diferente intensidad en función de los intereses nacionales de cada Estado y el nivel de asignación presupuestal, que apuntan a la conformación de modelos de Fuerzas Armadas que responden a intereses de cada Estado, dejando de lado la visión regional o subregional y la necesidad de diseñar estrategias cooperativas para afrontar amenazas de naturaleza inminentemente transnacional.

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Comentarios El nuevo rol de las fuerzas armadas

Que buen nivel de blog la verdad que me regusta y lo estoy poniendo entre mios faboritos. -
jose jose 01/12/2010 a las 20:33

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